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Tipos de estrés: cómo identificar los que afectan tu bienestar

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Mujer estresada debido a carga laboral

Tiempo de lectura: 7 minutos

El estrés es un problema cada vez más extendido. Según un estudio de Mental Health Foundation, tres de cada cuatro personas encuestadas reportan sentirse abrumadas e incapaces de afrontar las dificultades cotidianas. 

Existen distintos tipos de estrés: el agudo (puntual), el agudo episódico (recurrente) y el estrés crónico (prolongado). Además, los especialistas distinguen entre el eustrés, que es positivo y motivador, y el distrés, que es negativo y perjudicial. En este artículo explicamos cada uno, sus causas, síntomas y estrategias para el manejo y la prevención. 

¿Qué es el estrés y cómo afecta a nuestra vida?

El estrés es una respuesta natural del organismo ante situaciones que percibimos como desafiantes o amenazantes. Es un mecanismo de supervivencia que activa el sistema nervioso y prepara al cuerpo para reaccionar. 

Cuando se percibe una amenaza, el organismo libera hormonas como el cortisol, la epinefrina y la norepinefrina, lo que aumenta la frecuencia cardiaca y la tensión muscular. Aunque técnicamente no es una enfermedad, según SingleCare, su impacto sobre la salud es significativo, especialmente cuando se prolonga en el tiempo. 

A nivel físico puede provocar dolores de cabeza, problemas digestivos, insomnio, fatiga persistente y enfermedades cardiovasculares. A nivel emocional, el estrés puede desencadenar irritabilidad, ansiedad, falta de concentración y sensación constante de agobio. Verywell Health añade que aumenta el riesgo de diabetes, obesidad, trastornos del sueño y algunos tipos de cáncer. Para profundizar en la relación entre estrés y diabetes, puedes consultar nuestro artículo al respecto. 

Para complementar, recomendamos leer nuestro artículo sobre salud mental en el trabajo, ya que muchas de las causas del estrés están vinculadas al ámbito laboral. 

Tipos de estrés y sus características

No todos los tipos de estrés son iguales ni producen los mismos efectos en el cuerpo y la mente. Diferenciarlos permite entender mejor lo que nos ocurre y buscar soluciones más ajustadas a cada situación.

Algunos se relacionan con el tiempo, otros con el tipo de experiencia que los provoca. También existe una distinción clave entre el estrés que resulta dañino y el que puede ser positivo. Para más detalle sobre cómo se manifiesta esta afección, consulta nuestro artículo sobre los síntomas del estrés.

¿Cuáles son los diferentes tipos de estrés?

Cleveland Clinic distingue tres tipos principales de estrés según su duración y frecuencia:

  • Estrés agudo: aparece y desaparece rápido. Puede ser positivo o negativo. Un ejemplo típico es la tensión antes de una entrevista de trabajo o una discusión puntual.
  • Estrés agudo episódico: similar al anterior, pero se presenta de forma recurrente. Es frecuente en personas con trabajos o entornos que generan tensión constante.
  • Estrés crónico: se prolonga durante semanas o meses. Sus causas pueden incluir problemas relacionales, deudas o ambientes laborales hostiles. Se asocia a mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, trastornos del ánimo y deterioro inmunológico.

Además de esta clasificación, los especialistas distinguen entre eustrés y distrés. Según Better Up, el eustrés es positivo: nos motiva y nos ayuda a concentrarnos. El distrés, en cambio, genera ansiedad y sensación de pérdida de control.  

Por último, también se habla de estrés emocional, que afecta la mente y las emociones, y estrés físico, que produce tensión y malestar corporal.

Estrés agudo vs. estrés crónico: ¿cuál es la diferencia?

La diferencia principal entre el estrés agudo y el estrés crónico es la duración y el impacto acumulado. El estrés agudo es puntual y el organismo se recupera con relativa rapidez una vez que desaparece el estímulo. El estrés crónico, en cambio, mantiene al organismo en un estado de alerta prolongado, lo que agota sus recursos y favorece la aparición de enfermedades.

Cuando el cortisol se mantiene elevado durante periodos prolongados, el organismo sufre consecuencias a nivel inmunológico, cardiovascular, metabólico y mental. Por eso el estrés crónico requiere atención especializada, y no solo estrategias de manejo puntual. Si sospechas que lo padeces, puede ser útil consultar nuestro artículo sobre qué es el estrés postraumático, una forma extrema de estrés prolongado. 

Médico habla sobre los tipos de estrés

Causas del estrés

Las causas del estrés son muy variadas y cada persona puede tener sus propios desencadenantes. WebMD señala que la causa más frecuente es laboral: trabajar en algo en lo que no se está a gusto, tener una carga excesiva, jornadas muy largas o dificultades con las tareas. 

Entre las causas personales más habituales se encuentran: 

  • La pérdida de un familiar o ser querido. 
  • El nacimiento de un hijo y las responsabilidades que conlleva. 
  • Un divorcio o ruptura de pareja. 
  • La pérdida del trabajo o dificultades económicas. 
  • Una mudanza o cambio de entorno. 
  • Padecer una enfermedad crónica o cuidar a un familiar con dependencia. 
  • Haber vivido eventos traumáticos como desastres naturales o situaciones de violencia. 

A esto se suman factores internos como el miedo al futuro, una visión negativa de la vida o una alta susceptibilidad al cambio. La personalidad influye significativamente en el nivel de estrés que se experimenta ante las mismas circunstancias. 

¿Cuáles son los síntomas del estrés?

Los síntomas del estrés son muy variados y se clasifican según su impacto a nivel físico, mental, emocional o conductual. Hay quienes pueden padecer fatiga mental o tensión muscular, mientras que otros llegan a experimentar un ataque de ansiedad.

Según MedlinePlus, estos son algunos de los más comunes:

  • Problemas digestivos: diarrea o estreñimiento.
  • Problemas de memoria y dificultad de concentración.
  • Dolores de cabeza frecuentes.
  • Falta de energía y fatiga persistente.
  • Rigidez en la mandíbula y el cuello.
  • Dificultades para dormir.
  • Pérdida o aumento de peso.
  • Sensación de estar abrumado y cambios de humor.
  • Aislamiento social y apatía.

Reconocer estos síntomas a tiempo es clave. Muchas personas normalizan sentirse cansadas o en tensión permanente sin buscar ayuda. Nuestro artículo sobre la tensión alta por estrés explica cómo se manifiestan algunos de estos síntomas a nivel físico. Si experimentas palpitaciones por ansiedad, también puede ser una señal de que el nivel de estrés requiere atención. 

Médico con síntomas de estrés

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Manejo y prevención del estrés

Aunque el estrés no es una enfermedad con medicación específica, existen estrategias eficaces para gestionarlo y prevenirlo. Mayo Clinic recomienda una combinación de cambios en el estilo de vida, actividad física y técnicas de relajación. 

Para profundizar en las opciones disponibles, puedes consultar nuestro artículo sobre cómo combatir el estrés y sobre cómo controlar la ansiedad, dos recursos que complementan las recomendaciones de este apartado. 

¿Qué técnicas son efectivas para manejar el estrés?

Estas son las estrategias con mayor respaldo para reducir el estrés de forma activa: 

  • Actividad física regular: cualquier tipo de ejercicio ayuda a liberar endorfinas y otros neuroquímicos que mejoran el bienestar. 
  • Meditación y mindfulness: los beneficios de la meditación incluyen una mayor sensación de calma y una mejor regulación emocional. 
  • Ejercicios de relajación: técnicas de respiración y ejercicios de relajación reducen la activación del sistema nervioso y el nivel de cortisol. 
  • Conexión social: mantener vínculos personales tiene un efecto protector sobre la salud mental y emocional. 
  • Infusiones para bajar el cortisol: algunas plantas como la valeriana o la pasiflora pueden contribuir a reducir la tensión. Consulta nuestro artículo sobre infusiones para bajar el cortisol. 

En caso de que el estrés no mejore con estas estrategias, es necesario acudir a un especialista para obtener un plan personalizado. 

¿Cómo prevenir el estrés en el día a día?

La prevención pasa por construir hábitos que refuercen la resistencia del organismo ante las situaciones de tensión: 

  • Dieta equilibrada: consumir abundantes frutas y verduras y evitar el exceso de azúcar, alcohol o cafeína estabiliza el estado de ánimo y reduce la vulnerabilidad al estrés. 
  • Sueño de calidad: los expertos recomiendan dormir entre 7 y 9 horas por noche. Un descanso insuficiente eleva el cortisol y amplifica la respuesta al estrés. 
  • Evitar hábitos poco saludables: el alcohol y el tabaco, aunque se usen como válvulas de escape, agravan el estrés a medio plazo. 
  • Gestión del tiempo: organizar las tareas y establecer prioridades reduce la sensación de desbordamiento. 
  • Poner límites: aprender a decir no y proteger el tiempo personal es una habilidad clave para evitar el estrés crónico. 

Pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden marcar una diferencia significativa. La salud mental, al igual que la física, se cuida día a día.