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El asma infantil es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la infancia. Según Cleveland Clinic, solo en Estados Unidos afecta a más de 7,5 millones de niños, y los casos de hospitalización han aumentado en los últimos años.
En este artículo encontrarás información clara sobre sus causas, síntomas, factores de riesgo y cómo prevenir sus efectos. Si quieres ampliar información, consulta nuestro artículo sobre el asma o nuestra guía de cuidados del aparato respiratorio.
ÍNDICE
- ¿Qué es el asma infantil?
- ¿Cuáles son las causas del asma pediátrica o infantil?
- ¿Qué síntomas se suelen presentar?
- Factores de riesgo
- Complicaciones
- ¿Cómo se puede prevenir el asma infantil?
- ¿Se puede curar el asma infantil?
- ¿Cuándo es necesario acudir a un centro médico?
- ¿Qué tratamientos están disponibles para el asma infantil?
¿Qué es el asma infantil?
El asma infantil, también llamada asma pediátrica, es una enfermedad crónica que inflama y estrecha las vías respiratorias, dificultando la respiración. Según Mayo Clinic, su mecanismo es el mismo que en adultos, pero en niños es más difícil de controlar y tiene mayor impacto en su calidad de vida.
Es una de las principales causas de visitas médicas y hospitalizaciones en edad pediátrica. Los desencadenantes más habituales son los alérgenos como el polen o los ácaros, las infecciones respiratorias y el humo de tabaco, que irrita los bronquios y provoca tos persistente y dificultad para respirar.
¿Cuáles son las causas del asma pediátrica o infantil?
No existe una causa única del asma infantil. Según MedlinePlus, se trata de una combinación de factores genéticos y ambientales que varía de un niño a otro. Lo más importante es identificar qué desencadenantes afectan a cada caso concreto.
Los factores más frecuentes son:
Factores alérgenos:
- Ácaros de polvo.
- Moho.
- Polen.
- Mascotas.
Factores no alérgenos:
- Respirar aire frío.
- Algunos medicamentos.
- Productos químicos para el hogar.
- Infecciones como la gripe.
- Contaminación del aire.
- Humo de tabaco.
Estos factores pueden variar de un niño a otro según su sensibilidad. Los de origen genético, como la predisposición familiar, se tratarán en la sección de factores de riesgo.
¿Qué síntomas se suelen presentar?
Los síntomas del asma infantil varían en tipo y gravedad según cada niño. WebMD explica que el asma inflama los bronquios y aumenta la producción de moco, lo que provoca:
- Tos persistente.
- Ataques de tos, sobre todo durante la noche o cuando se realiza alguna actividad física.
- Problemas para dormir debido a la tos.
- Respiración rápida.
- Dolor en el pecho.
- Sibilancias al inhalar o exhalar.
- Dificultad para respirar.
- Sensación de debilidad o cansancio.
Estos síntomas se pueden presentar de forma ocasional, o con mucha frecuencia, dependiendo del estado de salud del niño. Generalmente, se considera que los síntomas son graves cuando interfieren con las actividades cotidianas, y afectan su capacidad para mantenerse activo y jugar. En presencia de sibilancias frecuentes o episodios repetidos de tos nocturna, es importante consultar a un especialista para una valoración.
Esto último es esencial, así lo retratamos en nuestro artículo sobre los 20 hábitos más saludables para niños y niñas. Lo tienes disponible en el enlace anterior.

Factores de riesgo
Conocer los factores de riesgo del asma infantil ayuda a tomar medidas preventivas y a gestionar mejor la enfermedad. Los más relevantes combinan predisposición genética y exposición ambiental.
Antecedentes familiares de asma o alergias
Tener familiares con asma o alergias es uno de los principales factores de riesgo. Según WebMD, la probabilidad de desarrollar asma infantil es significativamente mayor cuando hay antecedentes familiares.
La genética predispone al sistema inmunológico a reaccionar de forma exagerada ante ciertos alérgenos, inflamando y estrechando las vías respiratorias con mayor facilidad. Esta susceptibilidad se activa cuando el niño entra en contacto con los factores ambientales descritos anteriormente.
Exposición al tabaco de segunda mano antes o después de nacer
La exposición al humo de tabaco, tanto antes como después del nacimiento, aumenta el riesgo de desarrollar asma infantil y la frecuencia de las crisis. Durante el embarazo, el humo de segunda mano puede comprometer el desarrollo pulmonar del feto.
BetterHealth señala que los niños que viven con personas que fuman tienen más riesgo de sufrir de asma que los niños que viven con personas que no fuman. Además, los ataques de asma pueden ser más frecuentes, ya que el humo es uno de los principales factores que los desencadenan.
Si crees que esto puede estar afectando a la salud de tus hijos, te invitamos a leer nuestro artículo sobre las consecuencias del tabaco. También puede resultarte útil nuestro artículo sobre el fumador pasivo y sus efectos en la salud.
Tener infecciones respiratorias de forma frecuente
Las infecciones respiratorias, como la gripe o la influenza estacional, pueden desencadenar o agravar los síntomas del asma infantil al generar inflamación en las vías respiratorias.
Las infecciones repetidas pueden cronificar la inflamación de las vías respiratorias, empeorando la gravedad y la frecuencia de los episodios asmáticos. Mantener las vacunas al día y tratar a tiempo cualquier principio de neumonía es clave para reducir este riesgo. Asimismo, conocer cómo expulsar los mocos del pecho de forma correcta también puede aliviar algunos episodios y evitar que empeoren.
Complicaciones
El asma infantil tiene tratamiento, pero cuando no se controla adecuadamente puede derivar en complicaciones serias. Stanford Medicine identifica las más relevantes:
- Ataques de asma severos o crisis asmática, que pueden requerir de visitas al hospital, y que dependiendo de la gravedad pueden incluso ser causa de muerte.
- Daño permanente en las vías respiratorias.
- Reducción de la función pulmonar a largo plazo, detectada en pruebas como la espirometría.
Complicaciones como las visitas frecuentes a los servicios de emergencia o la hospitalización afectan profundamente el bienestar de los niños, y pueden hacer que estos falten a actividades escolares o recreativas.

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¿Cómo se puede prevenir el asma infantil?
No siempre es posible evitar el asma infantil, pero sí se puede reducir su frecuencia y gravedad controlando los factores ambientales.
Según Mayo Clinic, las medidas más efectivas son:
- Limitar la exposición del niño a los desencadenantes del asma, tanto los alérgenos como los no alérgenos.
- No permitir que nadie fume cerca del niño, ya que el humo de segunda mano puede desencadenar un ataque de asma.
- Consultar al médico cada vez que sea necesario, y monitorear de cerca cualquier síntoma que se presente.
- Mantener el hogar bien ventilado y libre de ácaros, moho y otros alérgenos del entorno.
- Fomentar la actividad física adecuada, ya que el ejercicio regular fortalece el sistema respiratorio, siempre bajo supervisión médica.
Además, practicar técnicas de respiración puede ayudar a los niños a gestionar mejor sus síntomas en el día a día. En nuestro artículo sobre ejercicios de respiración para la ansiedad encontrarás técnicas que también pueden ser útiles para mejorar el control respiratorio en niños con asma.
Una alimentación saludable para niños rica en nutrientes también contribuye a fortalecer el sistema inmunológico y reducir la inflamación, factores clave en el manejo del asma.
Hacer esto puede ayudar a prevenir los ataques de asma y todas las complicaciones que puedan estar asociadas a ellos. La técnica de respiración 4-7-8, por ejemplo, es una herramienta sencilla que puede practicarse en casa para aprender a controlar la respiración ante los primeros signos de un episodio.
¿Se puede curar el asma infantil?
Desafortunadamente, no existe una cura ni para el asma ni para el asma infantil. Esto quiere decir que lo único que se puede hacer es tomar medidas para prevenir los ataques de asma, y aplicar un tratamiento médico en caso de que se presente uno.
Con el tratamiento adecuado es posible manejar los síntomas y evitar complicaciones. Generalmente, se suelen recetar medicamentos corticoides para reducir la inflamación de las vías respiratorias, o broncodilatadores para aliviar los síntomas cuando se presenta un ataque de asma. El diagnóstico temprano y un seguimiento continuo con el pediatra o especialista son fundamentales para adaptar el plan terapéutico a las necesidades de cada niño.
¿Cuándo es necesario acudir a un centro médico?
El asma infantil requiere revisiones médicas periódicas. Según Johns Hopkins Medicine, es necesario acudir de urgencia si el niño tiene problemas para:
- Respirar.
- Dormir.
- Caminar.
- Hablar.
Cualquier aumento en la frecuencia o intensidad de los ataques también es motivo de consulta. Un especialista puede ajustar el tratamiento y elaborar un plan de acción ante una crisis asmática.
Para más información sobre el cuidado de los más pequeños, consulta nuestro artículo sobre cuántas horas debe dormir un niño.
¿Qué tratamientos están disponibles para el asma infantil?
El tratamiento del asma infantil tiene como objetivo principal controlar los síntomas y reducir la frecuencia de las crisis asmáticas. Los médicos suelen clasificar el tratamiento en dos grandes grupos: medicación de control a largo plazo y medicación de alivio rápido.
Los tratamientos más habituales incluyen:
- Corticoides inhalados: son la base del tratamiento de mantenimiento. Reducen la inflamación crónica de los bronquios y previenen las crisis.
- Broncodilatadores de acción corta: se usan ante síntomas agudos como sibilancias o falta de aire. Actúan en minutos y dilatan los bronquios.
- Inmunoterapia o vacunas antialérgicas: en casos en que los desencadenantes son alérgenos identificados, pueden reducir la sensibilidad del sistema inmune a lo largo del tiempo.
- Plan de acción para crisis asmáticas: el pediatra o especialista elabora un protocolo personalizado para que los padres sepan cómo actuar ante una crisis asmática.
El diagnóstico correcto es el punto de partida de cualquier tratamiento eficaz. Para ello, el médico puede solicitar una espirometría u otras pruebas de función pulmonar que ayudan a evaluar la gravedad del asma y ajustar el plan terapéutico. Si sospechas que tu hijo puede tener asma, no dudes en consultar a un profesional de la salud.
Fuentes:
- https://www.betterhealth.vic.gov.au/health/conditionsandtreatments/asthma-children-and-smoking
- https://www.betterhealth.vic.gov.au/health/conditionsandtreatments/asthma-in-children
- https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/childhood-asthma/symptoms-causes/syc-20351507
- https://www.hopkinsmedicine.org/health/conditions-and-diseases/asthma/asthma-in-children
- https://www.stanfordchildrens.org/en/topic/default?id=asthma-in-children-90-P01664
- https://www.betterhealth.vic.gov.au/health/conditionsandtreatments/asthma-children-and-smoking
- https://www.betterhealth.vic.gov.au/health/conditionsandtreatments/asthma-in-children
- https://www.rch.org.au/kidsinfo/fact_sheets/asthma/
- https://aafa.org/asthma/living-with-asthma/asthma-in-children/
- https://acaai.org/asthma/asthma-101/who-gets-asthma/children/
- https://www.webmd.com/asthma/children-asthma
- https://medlineplus.gov/asthmainchildren.html
- https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/6776-asthma-in-children